Hace poco leímos un artículo sobre que era un mal momento para montar un PC de gama alta. Uno puede pensar en muchas cosas, como por ejemplo los prometidos cambios de arquitectura o que esta vez llegará el salto de velocidad de las memorias. Nada más lejos, el principal motivo que esgrimía era el elevado precio del hardware (las piezas). Pero, ¿qué nos ha llevado a esta situación? Intentaremos responder a esta cuestión.

La producción no es suficiente.

No hay muchas fábricas de silicio en el mundo y el número de dispositivos inteligente no deja de crecer. Con el auge del Internet de las Cosas y los dispositivos conectados incluso una simple bombilla lleva chips para procesar datos y recibir órdenes. A esto hay que sumarle también la gran cantidad de teléfonos móviles que se fabrican (por poner otro ejemplo). Hay una gran demanda de silicio y la producción no da abasto. Esto hace que haya que las fábricas renegocien las producciones con un precio normalmente al alza. Así que los fabricantes de hardware rara vez consiguen todo el material que tenían previsto. Y además ese material les suele salir más caro. Esto hace que el stock que estaba previsto fabricar sea significativamente menor que el previsto inicialmente.

Primero nos quedamos sin stock de papel higiénico y ahora sin tarjetas gráficas… qué año éste.

La minería ha vuelto…

Este problema afecta particularmente a las tarjetas gráficas, que también se ven afectadas por la escasez de stock. La nueva generación de tarjetas gráficas ha demostrado un importante salto de rendimiento a la hora de «minar» criptodivisas. Este proceso de minando consiste en encontrar un número aleatorio muy grande que sirva de solución a un problema criptográfico dado. Normalmente este valor sueel ser el de un número primo de miles de cifras. En este problema participan varios miembros de una red. El primero que encuentre ese valor, lo compartirá con los demás miembros para que lo validen.

Para encontrar estos números, hace falta una potencia de cálculo muy importante. Ahí es donde entran las tarjetas gráficas. De hecho, es fácil ver ordenadores llenos de tarjetas gráficas para minería. La gente que es muy bruta tiene varios de estos ordenadores en naves industriales en las llamadas granjas.

A todo este proceso hay que sumarle el momento alcista de las criptodivisas (el Bitcoin superó la barrera de los 20.000$). Por lo tanto, una tarjeta gráfica también se puede ver como una fábrica de hacer dinero.

Pensad que cada caja de esas tiene unas cuantas gráficas dentro.

… y con ella los bots.

Por lo tanto, tenemos que una tarjeta gráfica resulta un objeto muy apetecible. La mejor forma de asegurarse una es hacerte un programa (bot) que siga el stock de la tarjeta que tienes y automatice el proceso de compra. Aunque no todo el mundo usa las tarjetas gráficas para minar. Gracias a la limitación del stock, los especuladores están saliendo hasta de debajo de las piedras. Por lo que el precio en mercados de segunda mano resulta desorbitado.

Aunque no solo los especuladores realizan estas prácticas. MSI se vio envuelta en un escándalo de reventa. Una de sus filiales lanzó en ebay una remesa de gráficas. MSI se defendió alegando que esa empresa ponía en el mercado excesos de stocks, aunque ya hemos hablado de por qué no es creíble.

Ahora bien, ¿llegará un día en el que el precio del hardware vuelva a normalizarse? Esa sería una grandísima noticia para los entusiastas y ayudaría a contar con más PCs listos para jugar a los títulos actuales.