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“Te pega saber jugar al ajedrez” es una frase rara. No sólo hipotéticamente, por experiencia puedo decir que es una frase que cuando te la dicen no la sabes encarar. Nunca me he planteado cómo he de ser como para incitar en otros la idea de que sé jugar al ajedrez y que se me da bien. 

¿Serán las gafas? ¿Será la barba? ¿Tendré un aura a cuadros? ¿Tendré la cabeza muy gorda?

Aparte de tener que buscar en Google como se mueve cualquier otra pieza que no sea un caballo, la estrategia en los juegos se me da entre mal y regular, y esto ha sido así desde que me enfrenté durante un fin de semana entero a la 10ª misión del GID en el Command & Conquer original con muy muy muy mal resultado. Aún me pesan las muertes de esos minisoldados amarillos.

La estrategia en otros contextos sí puedo aplicarla; sea para cargarse a un dungeon boss en D&D o planificar el viaje óptimo por el supermercado para malgastar el menor tiempo posible. La experiencia de la vida y el haber leído libros, supongo (sobre cómo optimizar grafos os hablo otro día).

El problema sería otro de no ser porque hay una única saga de juegos de estrategia en el que me gustaría ser bueno… un juego que me enamoró TANTO con su historia, ambientación, música y concepto que es de los pocos que aún guardo en su caja original: Homeworld.

Problema con naves incluidas

Este juego que salió a finales de los noventa fue el primer juego de estrategia en tiempo real completamente en 3D. En este caso las naves no se movían sobre un plano (o planos sobre planos). Gracias a una interfaz bien planteada las naves podían moverse en distintas formaciones, agruparse adecuadamente y ajustar su velocidad y patrones de ataque a 3 ‘motivaciones’ distintas (agresivo, neutral y defensor).

La historia es simplemente espectacular y espero que alguien la adapte a una serie de TV antes de que me muera (aunque el reboot de Battlestar Galactica tiene ciertos parecidos). El pueblo del planeta-desierto Kharak descubre de pura chiripa que este no es su planeta de origen. Tras años y años de sacrificios y desarrollo construyen una nave generacional para buscar Hiigara, su hogar. Pero tras la primera prueba del motor hiperespacial un enemigo desconocido (el Imperio Taiidano) incinera la superficie del planeta como castigo por salir de él. Solo les queda proseguir el viaje a Hiigara y enfrentarse a lo que encuentren como únicos supervivientes. Legado Perdido, reclamar el trono, etc etc. No se, habrá tropes para esto.

Con una casi secuela, una precuela y una secuela de verdad, la cosa se puso épica y al final de Homeworld 2 la gente se quedó con ganas de más. El final lo merece, aunque prefiero no decir nada.

Y así se quedó la gente… hasta hace casi 10 meses.

El Futuro del Futuro…

De improviso, Blackbird Interactive (los del Hardspace Shipbreaker del que hablé en este vídeo) anunciaron por sorpresa un Crowdfounding de… Homeworld 3. Y los fans volvieron, perezosos pero fieles, como los animales al comienzo del Rey Leon. El crowdfounding tenía una meta simbólica, pero era necesario para orientar el juego. Los que pusimos pasta en el proyecto al poco tiempo se nos empezó a pasar encuestas para saber en qué se tenían que centrar los guionistas, grafista y demás -istas.

Vamos, que les pagamos el estudio de mercado que hicieron sobre nosotros mismos. Por otro lado, ¿qué mejor que preguntar a los fans que han puesto interés y dinero en ello?

Sí, puse pasta aunque soy un manco, pero ha salido bien la oferta. No solo tendré el HW3, sino que tengo todos los demás juegos Remasterizados incluyendo la precuela Deserts of Kharak, y además tendré el Homeworld Mobile cuando salga (según una comunicación reciente ‘estará cuando esté’). Nada nada mal, pero sigo con mi problema. ¿alguna vez habéis intentado que os guste un juego por que os guste el género o por algún otro motivo? No se, ¿como lo que les pasó a muchos con el pufo del Mighty 9? Pues yo tengo el problema opuesto de adorar el juego y ser un manco.

De aquí que me vea preocupado. Las fechas pasan y no se si voy a ser digno de este juego, o como en anteriores veces… me quede en la 10ma misión. ¿Alguien sabe como no tener solo cara de estratega sino serlo?

Como remate a este artículo esto añado uno de mis pecados de gamer: antes de que alguien mencione al otro referente de estrategia espacial tengo que decir que nunca he jugado al Starcraft y tampoco pienso probarlo nunca. Conocí a cierta gente en la universidad que no lo soltaban, sé el daño que puede hacer a un hombre, prefiero cosas menos arriesgadas y dañinas, como esnifar plutonio.