Me haría hasta pucheros con estas bebidas energéticas

¿Habéis jugado a Mirror’s Edge? ¿A cualquiera de los dos?
A mi me encantan ambos juegos, pero se me hacen bola. Son como esas pelis que según terminas te gustan, pero cuanto más lo piensas sabes que un segundo visionado va a hacer que pierdan mucho. Como Origen, por ejemplo.

A veces es mejor quedarse con el recuerdo y que las dulces brumas del olvido te hagan seguir disfrutando de esa experiencia. Porque la verdad es que aunque ambos son juegazos, los dos tienen carencias gordas. Y es muy curioso, porque EA decidió no hacer una secuela sino un extraño reboot con Mirror’s Edge Catalyst y no terminó de clavar el aterrizaje (pun intended).

Ambos estéticamente impactantes y llamativos con una blanquísima ciudad, una aguerrida asiática protagonista, una canción principal chula y pegadiza y una peligrosa profesión que desempeña usando Parkour. Una ambientación con mucho color rojo no apta para quien tenga miedo a las alturas.

2008 – Mirror’s Edge.

El original, un clásico.

DICE, desarrolladora sueca propiedad de EA, lanzó en 2008 un juego de aventuras y parkour llamado Mirror’s Edge.

Esta fue una de las 3 nuevas IPs que EA lanzó ese año junto con Dead Space y Burnout Paradise. Todas ellas un poco ‘experimentales’ dentro de los estándares de EA. El juego se parece a otros que ya hemos visto, un juego de plataformas en 3D a las que accedes mediante tus habilidades dando saltos.
Pero el giro que lo hizo llamativo y especial fue que al contrario que por ejemplo Tomb Raider, en este caso es en primerísima persona. Es un juego original por su estética luminosamente Cyberpunk, por premiar al jugador por mantener la inercia y por su inventiva forma de mostrar en pantalla los elementos más significativos con un acertadísimo uso del color y el desenfoque en movimiento.

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Y vértigo. Vértigo a paladas.


El juego parece gritarte “Corre, corre más, salta, rueda, esquiva y NO PARES.”

Tu personaje, Faith Connors, es una ‘runner’: una mensajera clandestina que usa parkour para hacer entregas del mercado negro en una ciudad de lo más corrupta dominada por grandes corporaciones.
El juego arranca poco después de que Faith se recupere de una lesión, cuando el candidato menos corrupto a las elecciones de la alcaldía de La Ciudad es asesinado y los runners son culpados de ello. Las sospechas del crimen recaen en la hermana de nuestra protagonista, Kate, lo que nos empuja a investigar el crimen.

La ambientación musical merece un premio aparte, pues la música electrónica genera una atmósfera completamente integrada con los elementos visuales, favoreciendo mucho la inmersión en este mundo TAN urbano y futurista. Desde aquí un besote a Lisa Minkovsky por su canción para el juego: Still Alive (no confundir con la otra Still Alive), que es más el leitmotiv de Faith que el tema del juego.

Pero, al final, el futuro distópico de Faith se queda corto y tibio. El trasfondo es casi inexistente, no sabemos casi nada del mundo en el que corremos… por no saber ni sabemos el nombre de la ciudad. La trama es simplista y los giros de guión son poco originales. El combate es el cortarrollos definitivo, pues en el momento en el que le arrebatas el arma a un malo pierdes esa inercia que tanto necesitabas. Además… al juego le falta fluidez en el sentido de que todos los niveles al final son puzzles que se resuelven de una única forma en la mayoría de casos. Y, honestamente, en un juego que lleva la libertad de movimiento por bandera esto es paradójico.

Con todo, el juego gustó y mucho. Se llegaron a ver niveles abstractos como parte de un DLC, para el que quisiera más parkour pero en modo contrarreloj. EA incluso preparó una secuela, pero fue cancelada en 2011 porque el prototipo, al parecer, era «decepcionante». Aunque EA aprovecha todo, incluso para hacer croquetas, y 8 años después…

2016 – Catalyst

¡Ahora en Edgy!

EA tomó lo que molaba de Mirror’s Edge, lo remezcló, lo recoció, le añadió especias y salió Mirror’s Edge: Catalyst. Casi así.
No es una secuela, ni es un reboot completo… Es una especie de ‘variante’. Un universo alternativo con ‘ecos’ del juego original.

La ciudad de Glass es la joya de la nación de Cascadia, una Plutocracia gobernada por megacorporaciones que esclavizan a los ciudadanos con trabajos extenuantes mientras promueven y aseguran una sociedad estratificada con ellos al mando. Sometidos a una vigilancia constante, o se doblegan a las megacorporaciones, o se enfrentan a trabajos forzados para abastecer ese brillante y falso sueño.
Pero donde hay luz, hay sombras. Y los runners corren entre esas sombras para hacer entregas clandestinas, espionaje industrial y cosas peores para clientes cuestionables.
Tras 2 años de prisión (por unos hechos que se relatan en el comic-precuela Exordium) Faith Connors, con una gran deuda sobre sus espaldas, vuelve a ser una runner y se ve arrastrada a una conspiración de los poderes-que-son para afianzar aún más su control sobre los ciudadanos.

Análisis de Mirror's Edge Catalyst ··· Desconsolados
¡Batigancho, te elijo a ti!

¿Qué hay de nuevo? Bueno, para empezar gran parte del juego ahora ocurre en un mundo abierto. Con todo lo bueno y lo malo que tiene: mucha libertad de movimiento y exploración por un lado; y muchos coleccionables diseminados por todo el mundo por otro… amén que se vuelve un poco metroidvania al solo poder acceder a ciertas zonas del mapa tras desbloquear un gancho magnético.

No nos engañemos, muchas misiones son en zonas cerradas donde el acceso es igual que en el juego anterior, ejecutando una serie de saltos precisos en un orden concreto. Pero aun así no importa tanto.
Merece la pena recorrer la ciudad de Glass en modo Libre, y no solo lo digo por lo variado de los distintos ‘barrios’. La sensación de velocidad, la inercia, los saltos… es una verdadera gozada. Lo mejor del juego sin duda.

Faith también ha cambiado, y no solo en apariencia. Ahora cuenta con artilugios y un árbol de habilidades que pueden desbloquearse con los puntos de experiencia adecuados. Conseguibles al completar misiones principales, secundarias y mini eventos/coleccionables diseminados por el mundo (hackear vallas publicitarias para mostrar tu logo de runner, derribar unas ‘malignas’ torres de comunicaciones tras enfrentarte a los ‘policías’ de Krugger-Sec…). Siempre hay cosas que hacer en la ciudad; porque también hay elementos ‘sociales’ subidos por los jugadores como carreras en las que te retan a que batas su record.

Run, boy, run…

Otra cosa importante que cambia es el control y el ‘beat’; que ahora deja de ser un concepto como en el primero y es literalmente una interfaz informática de realidad aumentada en unas lentillas ultramodernas. El color rojo te indica como en la anterior, el camino a tomar, pero en esta ocasión no tiene por qué ser el más rápido. Es un buen cambio en relación al juego anterior, pues te da más libertad, pero — una vez más— se queda corto.

Cuando mejoras tú como jugador solo puedes llegar a ‘recortar esquinas’ en tus carreras y el beat no es un sistema que te permita explorar otros caminos que pueden (o no) ser más rápidos. Está la opción de desactivarlo en tu interfaz del juego y dejarte guiar por tu intuición y experiencia… pero sigue sonando a oportunidad perdida.

El punto más mejorable de la anterior entrega —el combate— ha sido rediseñado. El uso de las armas está prohibido guión mediante (las armas están codificadas con el ADN de los seguratas), así que depende de tu habilidad y los trucos que te haya dicho el juego improvisar una estrategia efefctiva. Aunque, cuando le pillas el truco, los combates se hacen MUY simples debido a la tontuna IA que maneja a estos polis.

En esta ocasión la canción principal del juego corre a cargo de los escoceses CHVRCHES, con ‘Warning Sign’. Al igual que con el juego anterior, esta canción cuadra perfectamente con el tono de este. Desde aquí un saludo a los desarrolladores por permitir a Faith ponerla en cierto lugar del juego.

Mención aparte al final del juego; que tras aumentar la emoción y forzarte a más te deja a medio gas. La sensación de que aquí faltan muchas cosas es más grande que los rascacielos del juego.

¿Y cuál es el futuro del futuro?

Mirror's Edge Catalyst
Aún hay mucha ciudad por recorrer…

A día de hoy poco más se sabe sobre futuros planes de la empresa dejando a un lado cambios de nombre. Aunque ambos juegos tuvieron buenas críticas ( tampoco espectaculares) las ventas en ambos casos fueron bastante modestas. El juego original vendió 2.5 millones de copias, un número irrisorio para un gigante como Electronic Arts. Sobre su reboot/reimaginación/sueñoderesines no se sabe nada más. Pero EA llegó a decir que ‘cumplió con las expectativas’, lo cual es un logro porque apenas tuvo publicidad y lo sacaron una semana antes del E3 (con cualquier ruido que pudiera hacer apagado por el estruendo del megaevento videojueguil).
El hecho es que ambos juegos terminan con un gran y poderoso cliffhanger y no parece que EA tenga nada de interés en rematar ninguno de los dos, por muy dedicado que sea su fandom o su potencial para hacer una millonaria franquicia.

Pero no dudéis si veis uno o ambos de estos juegos en oferta. Los dos juegos, dan para un fin de semana entretenido (6 y 8 horas para hacerse la historia respectivamente). Espero que EA recapacite y continúe con Catalyst, y no haga lo mismo desde 0 por tercera vez.